• biteckconsult

Acoso en instituciones escolares; prevenir la descomposición es una obligación, no una alternativa.

Muchas interrogantes acerca de la capacidad, de la competitividad y el desarrollo de los mexicanos surgen al momento de planear e intentar implementar proyectos productivos en zonas rurales de nuestro país. Tal vez, una de ellas, consista en preguntar, ¿Qué habilidades o aptitudes tiene la persona, para poderse insertar en un proyecto productivo? Si bien es cierto, las personas desarrollamos diversas habilidades, mismas que aprendemos en nuestra comunidad, también lo es que muchas desarrollan miedo generado por la misma comunidad y que no siempre ni en todos los casos, tendría como foco el hogar. Las escuelas, más que centros de estudios, en los que la enseñanza y el desarrollo académico resultan ante el ojo rápido elementos de formación para la persona, también representan un factor de concentración de las peores manifestaciones humanas que afectan el desarrollo de la comunidad estudiantil y, en particular, al desarrollo de capacidades, habilidades que, en el futuro podrían mermar la competitividad de la persona.

El sistema jurídico de nuestro país se encuentra conformado por normas que nos reconocen derechos, pero que también nos imponen obligaciones, me resulta curioso que, dentro de la conciencia ciudadana y refiriéndome a los padres de familia, pasando por las instituciones de educación y concluyendo con las autoridades, el fenómeno del acoso escolar resulta ser uno de los problemas sociales más representativos de la descomposición social; y es que el comentario natural, sería: “Pero el acoso en las escuelas no es nuevo; mejor que enseñemos a nuestros hijos a defenderse de los demás”; “No puedo creer lo que me dicen de mi hija; ella jamás se metería con nadie y menos sería capaz de agredir a alguien en esa forma”.

Bueno, pues sorpresa, muy pocos hubiésemos imaginado ver en redes sociales a niños y jóvenes inmersos en escándalos de acoso escolar, en su calidad de víctimas o victimarios, siendo expuestos en muchos casos, a las más deleznables humillaciones que, por otra parte, son el entretenimiento y diversión de muchos más jóvenes, niños y adultos que, sin un ápice de conciencia y humanidad, sencillamente observan, critican, ríen y omisos ante este problema permanecen inertes.

Entonces, ¿cómo prevenir este problema?; ¿cómo reaccionar ante una situación, en la que la institución educativa se ve obligada, pero limitada a administrar un problema, en lugar de resolverlo? Las respuestas son sencillas y las acciones necesarias.

Generalmente, ante casos de acoso o abuso escolar, existen protocolos, muy limitados que las instituciones educativas, privadas o públicas tienen disponibles, sin que ello garantice que el problema de acoso tendrá una atención y una solución eficiente y eficaz. Veamos un ejemplo:

Si A agrede a B, éste lo hará del conocimiento de sus padres o no. En el evento de que los padres adviertan o tengan conocimiento de las acciones que A realiza en contra de B, tienen, como primera opción, acudir ante las autoridades de la escuela, las cuales generalmente administran el problema con una plática con A y B, invitándolos a mantener la buena relación, hablar con los padres del agresor y, ante la escalada, esperaríamos que las autoridades escolares tomarán una decisión determinante y definitiva para sancionar, suspendiendo o expulsando a A, en aras de mantener el orden en la institución y evitar que conductas similares, se repitan en contra de B o incluso miembros de la comunidad escolar. Pero, ¿qué sucedería en el caso de que las acciones de la autoridad escolar no resulten efectivas, no ocurran y el acoso no se detenga?

Como sabemos, el acoso es una conducta que representa una forma de violencia en contra de las personas, que atenta contra su tranquilidad, su libre desarrollo, su personalidad, sus ideas, su aspecto,o cualquiera de sus preferencias, gustos, usos y costumbres, y que es sancionable por las leyes.

Ahora bien, otra interrogante obligada es: ¿ante quién puedo actuar, si la institución educativa no responde rápida y eficazmente?

La respuesta resulta definitiva; la denuncia de hechos ante la Fiscalía General de Justicia de la entidad federativa, en la que se registren estos hechos, resulta ser fundamental para sentar el precedente de violencia que sirva de detonador para la acción de las autoridades. En estos casos, los padres, quien asista al menor o bien, él mismo, puede presentar la denuncia en forma presencial o mediante medios electrónicos que permiten el acceso a las instituciones de procuración de justicia, en las que puede levantar la denuncia, llamando al número 911 de emergencias; simultáneamente, los padres del menor tienen acceso a iniciar la queja por acoso o acto de violencia ante la Secretaría de Educación Pública, la cual, iniciará el procedimiento de investigación. Siempre será recomendable que la queja ante la Secretaría de Educación Pública, se inicie teniendo ya los documentos de la denuncia ante la fiscalía.


Las autoridades antes mencionadas, iniciarán sus procedimientos de investigación, en los que se implementan diversos esquemas de detección a la generación y recepción de violencia, basados en entrevistas, estudios y dictámenes psicológicos y las medidas preventivas que eviten que acciones similares sea reiteradas por el generador de violencia que darán mayor seguridad al entorno de aquellas víctimas de este tipo de actos.


Sin duda alguna, las medidas aquí expresadas resultan ser, en la mayoría de los casos, definitivas, ya que las instituciones educativas se ven en la imperiosa necesidad de dar contestación y respuesta a los requerimientos de las autoridades ya señaladas, así como obligadas a tomar las medidas preventivas y de atención inmediatas para resguardar no solamente la integridad de la víctima, sino para prevenir la reiteración de casos de violencia similares.


Aún así, existe un punto que la sociedad mexicana tiene que atender. Me refiero a la necesidad de educar y formar ciudadanos respetuosos de los demás, prudentes, considerados y empáticos. Estas características son el reflejo de un núcleo socialmente funcional y adaptable, consciente y responsable que mejoraría, por mucho, la calidad de vida de muchas personas en las escuelas, facilitan su desarrollo, su confianza en sí mismos y su autodeterminación. Resulta pues, una obligación de los padres y entorno familiar, y no un racimo de selectivas recomendaciones, procurar, fomentar y desempeñar la conducción de los menores en aras de su formación como ciudadanos conscientes y pensantes.


Te invitamos a conocer las demás secciones de nuestro blog, donde encontrarás información variada que te permitirá adoptar, adaptar y apropiar® un estilo de vida sustentable.

De igual forma escucha nuestro programa de radio: Biteck Administración Sustentable, todos los miércoles de 18:00 a 19:00 horas en http://podcastpromoestereo.com/promophp ó en http://radio.garden/listen/promo-estereo/yONzXfSP la repetición la pueden escuchar todos los domingos a partir de las 09:00 horas.

  • Facebook icono social
  • Twitter Clean Grey

561622 4 3 2 1

​​​© 2020 Biteck Consulting